miércoles, 11 de febrero de 2009

Recuerdo


Los días pasan, los velos pasan, las caricias pasan con los años


Las diosas ejercer el deseo


Las pilas de mármol escupen baba


Te tiran al olvido y yo momificado


Que dirán de los peces dorados


Los Pitufos cambian de color


Mi pálpito crece de lado


El maldito vecino me odia


Me levanto casi fantaseando perturbado por tus mil formas de verte


Para que me guarde


Las palomas vuelan como domingo


Sacando vida voy creciendo


Matías, estoy con Matías



sábado, 7 de febrero de 2009

La Patria

Esa tierra sobre los ojos
este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,
esta noche continua, esta distancia.
Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba
pobre sombra de país, lleno de vientos,
de monumentos y espamentos,
de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,
escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,
repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando
de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.
Pobres negros.
Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,
donde el que come los asados y te tira los huesos.
Malandras, cajetillas, señores y cafishos,
diputados, tilingas de apellido compuesto,
gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,
centrofowards, livianos, Fangio solo, tenientes primeros,
coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,
bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,
secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, trucos,
contraflor al resto. Y qué carajo,
si la casita era su sueño, si lo mataron en pelea,
si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.
Liquidación forzosa, que remata hasta lo último.

Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,
te quiero, tacho de basura que se lleva sobre una cureña
envuelto en la bandera que nos legó Belgrano,
mientras las viejas lloran el velorio, y anda el mate
con su verde consuelo, lotería del pobre,
y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos
para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.
Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos,
pobres negros que viven un carnaval de negros,
qué quiniela hermanito, en Boedo, en La Boca,
en Palermo, en Barracas, en los puentes, afuera,
en los ranchos que paran la mugre de La Pampa,
en las casas blanqueadas del silencio del norte,
en las chapas de zinc donde el frío se frota,
en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de mentira.
Te quiero país desnudo que sueña con un smoking,
vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,
tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas,
tango, coraje, puños, viveza y elegancia.
Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado
en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo
saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,
no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.
La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,
ser argentino es estar triste,
ser argentino es estar lejos.
Y no decir mañana
porque ya basta con ser flojo ahora.
Me acuerdo de una estrella en pleno campo,
me acuerdo de un amanecer de puna,
de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,
de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos
quebrando un horizonte de bañados.
Te quiero, país, pañuelo sucio con tus calles
cubierto de carteles peronistas, te quiero,
sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,
nada más que de lejos y amargado y de noche.


Julio Cortázar

lunes, 2 de febrero de 2009

Coito verde



Caminando por la costa alejada se oyen los hundientes sonidos de esos seres voladores que hacen de escenario sin saberlo, la arena tan igual por donde la mire trabaja tratando de enterrarme, los arbustos junto con los postes me recuerdan la presencia humana, los campos agitados por soplidos a miles de metros comen los rayos del sol, ese olor a nada me avisa mi triunfo, la orilla trae escalofríos a mis pies, las totoras se abrazan y yo tan flashero en ese momento corro para besarlas sin perjuicios. A unos metros unos árboles me miran con ganas de aplastarme, sobre sus ramas cargan sonidos revoltosos y seductores, levantándome de aquellos besos corro pensando que estoy persiguiendo a María Pía, casi sin aire me detengo por aquel rincón de flores amarillas, congelo mis latidos y por ese momento soy uno más de todo lo que me rodea, no soy diferente, soy uno más, me desaparezco. Y ahí estoy como si nunca estuve, todo parece tranquilo, todo parece estar bien, el río me atrae hacia él aplaudiéndome con sus hondadas, el sol ya cayendo, los ruidos son sutilezas, la oscuridad se vuelve café, lo verde hace de fondo y yo comienzo a despedirme mientras converso con el golosinante río.





lunes, 26 de enero de 2009

Tertulia de un Infante


Empecé tirándome de un tobogán, seguí sobre la arena nadando de espalda y soplando hojas verdes humo. Ahí quede incrustado sobre la punta de aquel arenero rebasado de chicos, seguro yo era unos más de todos; desde atrás aparece mi perra Pía; me mira y vuelve a mirarme, ahí supe que era ella y que me estaba guiando para cualquier lado. Dándome cuenta de que yo era chico comencé a perseguirla con mis manos en el bolsillo del jardinero que mi mamá supo comprar (de jeans con unas líneas azules, creo, no me acuerdo bien).


El flequillo enloquecido por el viento no me dejaba verme, mi perra seguía caminando por el pasto recién cortado, la arena me empezó a molestar por la espalda. No quise perseguir más a Pía, así que cambie repentinamente de rumbo por un payaso rojo con zapatos violetas, él estaba lleno de chicos (minitas) y moviendo los brazos tan flexiblemente que retumbo en mi cabeza, así otravez supe que era chico, que por eso estaba sentado ahí con los demás enanos del jardín de infantes.


Si, recién me doy cuenta, estoy en una plaza, no estoy en la sala con las maestras de labios pintados color rojo extra-orgia; ese payaso esta buenísimo quiero uno para mi casa me dije.


Sentado como un chino apoye los codos sobre mis rodillas y me deje caer en la magia de aquellos payasos; solo unos 14 minutos de escena y se fueron fumando un pucho, otra vez las maestras masticando un biscocho y arruinándome el día más feliz de nuestras vidas, algunos escupían agua por los ojos, yo siempre haciendo caso a todo, me sacudo las manos de arena y junto mi balde azul con manija amarrilla.


Como me gusto cuando nos retiramos de aquella isla sobre un mar de ciudad, nos juntamos sobre las manos y se formo el trencito que siempre lleva a todos, nunca dejo a nadie; eso si era algo grande, me sentía como un vagón (alguien me llevaba y yo llevaba a alguien) cada uno era un vagón humano con decorados propios, y sobre la locomotora la maestra con su trasero más grande de todos.


El estomago me hacia ruido y mis piernas creo que ya no querían caminar, así fue que me lance al piso sin importar ensuciar el jeans limpio, esta en la manera donde soy cargado por unos brazos de casi mi altura, los cuales me envuelven para calmar mi soledad.


Por fin las masitas con una leche, por fin… todos sentados sin hablar masticando esas redondas masas con un punto rojo en le medio (membrillo). Yo primero le saco lo rojo y me como todo lo otro, a ese rojo lo miro muy firmemente con mis dedos para patearlo con mi zapatilla pampero.


Llego un momento en que sobre mi brazo sentí un apretón, a lo primero sonó como un apretón pero después se convirtió en dolor. De un manotazo saque los dientes de mi compañero (matías) que chupaba sus dedos después del crimen. Era incontenible mi llanto; solo quería volver a casa (mi consuelo).


Pase el marco y ella apareció (de su delantal me acuerdo bien), solo fueron señas de mi rostro y continuamente vasto con mostrarle el tatuaje que emprendía en mi brazo; yo sabia que ella tenia la solución a mi problema. Con un beso me olvide de todo, todo había desaparecido; salí disparado a jugar pasando nuevamente por el marco. Que contento estaba. Ahí tropecé y caí sobre las baldosas de la vecina, ho ..no!! creo que siento dolor en la rodilla.


Donde este ella? Y su beso?!

Donde esta ella? Y su beso?!

Donde esta ella? Y su beso?!

miércoles, 21 de enero de 2009

Dos en uno



Dios se pulveriza cuando él escribe,

los gatos se erizan y se bañan,

pequeños volutas de humo nacen.


De su pipa crea la poesía

Que bello tintero herrero!

Que buen estilo cirujano!


No escribas, crecé.

Todo viene y va,

sus dedos fusilan las letras.

Tu lienzo colapso.


Lo lograste por hoy vecino,

sigue muriendo despierto.

De ayer supe que viniste,

seguro que te odie hace años


La parca esta detrás de ti agonizando,

y los ángeles te besan los pies.


Por que no sos dios?

Si yo creo es vos

yo vivo con tus drogas

Quien es dios?


Las manos muestran la respuesta.

El tiempo pasa como oro.

Junto a él me veo descarbonizando

mi vida y logrando ser feo.

Feo para aquellos que lo creen.


Vecino no llorare con tu muerte

se de tu eternidad y tu mortal deseo.


El vecino sólo era un lápiz,

el vecino sólo era una hoja en blanco,

el vecino yace inexistente,

pero suelo hablar con él a escondidas.





lunes, 12 de enero de 2009

_____



Hoy hable con tu alma y sólo encontré un juguete que arranco desde raíz los pequeños deseos vivos por la muerte. Los miles de pasos que recorrían la belleza se perdían en cada vaso acalorado, mientras las sigilosas espinas se ramificaban por dentro de mis sesos. Las noches se convirtieron en mar y los días se fueron planeando con los años, las fresas ya no eran el valor, la desfloración de los sueños intercalaban boludeces insolubles y putisimas.



Por acá los dioses fuman petróleo violeta mientras los ángeles hermafroditas se onanizan sin perjuicios, las cartas caen sobre mi cara desfigurada por el tiempo. En el parque donde estoy la gente no existe, ni los días, ni los infinitos rayos del sol, pero hay millones de voces que alientan fuego, gritan y se besan dentro de mis oídos, perecen transparencias que dibujan la sangre púrpura cayendo de mis venas. Yo sigo apuñalando mi Tendón de Aquiles para intentar conocer ser el guerrero vencido, vencido por un filo de amor.



Lo púrpura se materializan en flor, la sangre en odio, los dioses ya están muertos y el parque prosigue con su condena al desamor.



Nunca te conocí, o eso creo saberlo.

Pero suelo verte en el espejo junto a mi juego.



sábado, 3 de enero de 2009

_____




Hoy todos esos cuadernos se volvieron a subir, y como de costumbre siento estar encarnado en tus pieles sin saber quien eres, pero derramando ese puñado detonador.


Ayer caminaba como por calles desiertas y se sentía mi bicicleta zumbar sin rencores, comencé a creer que ya no estaba solo, pero que nadie me esperaba. Esos grillos gritaban al descubierto mi razón de alegría, mis sentidos brillaban como si en mi altar su vestido me azotaba con todo su amor, casualidad es lo que no entiendo en esto, por que creó que estoy enamorado de nadie. Parece ilógico y boludo planear sin tener una brújula en mi bolsillo, seria básico ir hacia el norte, pero los sin rumbos no delimitan los campos y cargan ilusiones demorando los minutos en la terminal que siempre espere.


La casualidad se disfruta, se odio, se ama, a veces mata, pero la conservamos todos en nuestros pasos lentos o veloces. Siendo humano no pensaría que mis destinos son semillas de otro, casualidad seria mi destino.