Truenos de lágrimas azules
rebotan como surcos de sangre pulverizada.
Delicados cuerpos vuelcan
turbinas fisuradas por maestros sin nacer.
Reconstruyo aquella farola en el último mar.
Silencio sin callar
exalta hormigas desordenadas.
Lluvias de marcos afilados
televisan trincheras de oro.
Corro sin saber a las tumbas florales.
Ruido de Ángeles impalpables
descuidan lo ajeno.
Pequeño pozo de cemento
acompaña mi rescate.
Controles sin forma mantienen su ego.
Voces sin nombres
duermen mi casualidad.
Almanaque sin horas caen sin perdón.
Río, muero sobre
toscazas semillas.
Pasadizos estrechos
liberan desiertos inocuos
Cansancio inestable de partículas
besan corazones.
Ya ni espero tu pasatiempo redondo
reposo en la nube colosal.

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