Estoy muerto pero apuntándome con un revolver a los parietales.
Los ruidos ya son perfectos delirios coloridos.
La cama parece flotar y desde arriba nada veo.
Mi cuerpo se dilata sobre mis manos.
Ya casi me voy, pero no así, sin verme.
Los respiros son cada vez más deseables.
Desde mis ojos caen corazoncitos quebrados. Mutilados.
Saqueo todo mis ahorros para recoger tu foto.
De una patada salgo, salgo vestido sobre un whisky de sábado.
Me escupo de insultos y corro tras mareas seductoras.

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