jueves, 19 de marzo de 2009

Traga monedas



Caminando por las sombras que otros odian suelo leer mi diario con fotos en blanco y negro, siempre pierdo el tiempo con las sopas de letras, pero a los chistes nunca me suenan con ganas, pasando de pagina resuelvo tirarlo para encontrar otra manera de descuidar mi alma. Suena mi teléfono móvil y al sentirlo veo una moneda llena de recuerdos que me ata las manos y los dedos, ese estampo me despierta sudoroso y aterrado como si mi destino se pierde sin pagarlo. Casi llego a horario pero tenia ganas de seguir recostado descubriendo mi pecho por pequeños sueños electrocutados de semillas, que mentira podré creerme hoy, una sonrisa rueda en mis ojos sabiendo que sólo lo hago por repetir un vaso más como todos los días. Mi facultad resume mis simples estornudos refugiados por pañuelos sin colores y sobrios de desiertos, que pretendo esperar si mis colegas casualmente ya están sentados comiendo con sus manos lo más merecido que ellos creen tener. Penetro en un trago de agua que suele vaciar mi calma y propongo mirarme fuera de mí para calificar mi vestuario sin saber que es lo que esta de moda, solo reclamo que las medias sean del mismo talle, las zapatillas no me importan. Llega una carta que me enjuicia sin dudar y cubre mis salidas creyendo que mi muerte será sencilla, temblando rompo el espejo con mis puños gritando en silencio de las ganas efervescentes que dan marcha a mi corazón sin razón.



Seria cobarde no subirme a la calesita sabiendo que siempre termina, pero esos giros me hacen vomitar todo lo que tenía guardado después de aquel burdel de casi 21 años en mis patrañas de bolsillo, tan guardado que nunca recuerdo donde esta escondido, sólo siento su tenaz y perfecto apretón.



Las plazas de mi ciudad me descuidan y protegen mi sombra sin saber quien soy, sus bancos soportan aquel humo perfumado de todo lo natural y raptan mi cuerpo esquelético, ya he disfrutado de mis vacaciones me digo y corro con mis ruedas para explayarme en mis sueños.





jueves, 12 de marzo de 2009

Seminario



Los vientos volaban mis ideas

la fantasía encontraba lo infinito

su pelo acortado por lo frío

siento besarte, sin conocer el deseo.



Las diosas yacen en la tierra

y el amor castrado por debajo

todos hablan del fuego

acá el sol inmolado cauteriza el odio.



Cada parte penetra bajo el calor

salen por la piel el salitre del deseo

y los aplausos penetran en el ritmo

las voces parecen zombis mudos

las manos cobijan cada curva mojada.



Los táctiles deseos arden y siguen fundiéndose

Hay docenas de erectas formas y un color que existe al final



Las sabanas podridas se convierten en papal secante

la hora llego al sacudir los cuerpos

se apresan y sueltan con cada fricción



Ahí reclutan lo esperado y llega,

llegó el placer en limusina de carne.






lunes, 2 de marzo de 2009

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Si tengo un poco de sueño en mis manos, los corazones solo esperan ser quemados, hoy el bar esta sin banquetas y la gente erecta ya no quiere esperar, que conmovedor son los que salen para matar su pecho, la carta no se lee, mi sed invade todo mi respeto, corro sobre la barra para desnucarme en un baso de whisky rebasado de perdón. Sobre el extremo desfilan mujeres voluminosas con todos sus sahumerios de pico dulce y sus vestidos de pantallas, los perros sabuesos muerden mis tobillos y no dejan de balbucear su chamuyo. Las colosales mecerás cargan sus copas de fuego y caen sobre su cansancio áspero y retumbado, sus collares atan mis consuelos y se llevan todo lo que ya había pagado en mi mesa, no esperan las propinas saben que mi desdicha es eterna. Aquel escrito en el baño reclama ser recordado por todos y su olor a meada espanta mis lágrimas de ese rincón iluminado por lo descompuesto de las paredes; que se siente no tener un poco de necesidad. Sumergido en los banquetes de la noche pido con mi brazo naufragado otra copa lastimada por la belleza de mi dolor, mis compañeros devoran la miel revistiéndose los bigotes, mientras los templados vasos respiran verdades y desatan la furia de su veneno. Cada vez más y más voy hundiéndome en lo oscuro de aquel bar, alguien me dice: tus pies están sangrando… estas bien?…. Yo le digo: ya estoy como quería.... Cayendo por cada escalón despido las puertas y salgo al suburbio despojado y maldito, las baldosas parecen llevarme no se donde y repito mi encantamiento sin beberlo. Caminando con mis ojos regreso chamullando de las azules con mi compañero secreto, los kioscos ofrecen un poco de consuelo, y mis pies no paran de sangrar. Por suerte soy atropellado por un auto que deja mi alma tirada en la punta de mi cama, tomando aire y engordando de agua me fusilo sobre mis sabanas. Medio muerto miro mis pies diciendo: mañana vemos como hacemos, ya estoy del otro lado. Sin darme cuenta mi cuerpo llega a las dos horas más tarde totalmente desnudo y lleno de ilusiones, acostado con su aliento alcoholizado me habla de que fue lo que hizo mal, de cómo fue que no se acuerda, de que no entiende por que vino desnudo, yo lo miro y sin titubear estrangulo su cabeza con pequeños besos desteñidos, en un lapso incontable y casi sin palabras trata de comprender mi decisión. Él y yo sabemos que nuestra casa algún día será despojada de todo este vacío silencioso y aturdido.