Mientras cada cual absorbe dietéticas formas para verse bien,
acá todo se tiñe con rosas amarillentas,
los pasillos termina con defenestradas palabras descolgadas de un mismo ser.
El hijo de puta se siente bien.
Nunca te conocí, o eso creo saberlo. Pero suelo verte en el espejo junto a mi juego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario