Enfurecido por todo mi cuerpo; mis venas del antebrazo ardían y parecían que respiraban por si solas. Mi cara totalmente sudada, planeaba el ataque, las gotas se suicidaban sobre la punta de mi nariz; atándome los cordones y abrazando con mi mano el bate con púas, me resuelvo arrojarme a esa pieza armada por mi fantasía.
De un puño silencioso abro la puerta saltando el primar mundo, (locura salio de mi boca); un lugar lleno de mundos, sí, mundos perfectos y totalmente podridos por los mocos-políticos, estaban por doquier; (arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda, en diagonal, cruzados, en frente, por detrás) meditando con mi alma espero que la ultima gota de sudor caiga para empezar a perforar, destruir, cortas, pisar, explotar, quemar, desgarrar, aplastar, patiar y besar esos mundos de caretas felices. Estoy contraído en giros totalmente violentos, matando mi ira y logrando la extinción de la locura. Esto no cesa y caigo en el cansancio áspero. Desbando mis brazos mientras me recuesto sobre uno de los murales, ahí quedo varado y pensando como concluir mí juego.
Un mundo se acerca, me mira y luego se va matando gente, de mis pantalones se ve el anillo de aquella granada que sin entender la tenia latiendo en mis manos. Solo fueron 5 segundos cuando la arroje al medio de mi esperanza (sin el anillo), mi cara con una sonrisa de angustia y dolor, procuró que esto fuese el final del juego. Los mundos sintieron mi furia, me miraron desde sus cómodos sillones mostrándome sus platos llenos de gente desgarrada por sus colmillos. Ahí quede dentro de sus miradas que tranquilamente se fueron desvaneciendo por la onda expansiva de aquella granada, logrando mi muerte (estalla el mundo).

No hay comentarios:
Publicar un comentario