martes, 30 de diciembre de 2008

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Yo: hey hola señorita!!!

Yo: como anda usted?

Ella:

Yo: bien bien, como va todo bien ahí, todo tranqui

Ella:

Ella:

Ella:

Yo: si me imagino, adrenalina a full

Yo: y el tema si no ganan, la sensación, caretiarla

Ella:

Ella:

Yo: si de unaaa

Ella:

Yo: imagínate si gana, sensación, caretiarla

Ella:

Ella:

Yo: jajajajajajaj

Yo: jajajajajajaj

Yo: de una, pero estaría bueno eso, caretiarla

Ella:

Ella:

Ella:

Yo: ok, dale nos vemos

Yo: suerte, cuidate

Ella:

Yo: besos

Ella:



Si hoy recuerdo otra historia más que se va por los

agujeritos perdidos sin fin, son como el historial que

se muestra cada mañana de sábados brillosos.


Sus tentáculos se retuercen en mi cuello y yo me

sentía como un virgen en los festivales con entrada

gratis, que casualidad es la conquista que siempre

soy el segundo.


Limando los cuadros selectivos de mi encuentro,

me entretengo viéndome allí donde soné verme

con mis copas refusilantes.


Ahora estoy en el aeropuerto sin pasaje ni valijas

solo con una carta en mi bolsillo y un cielo que

me mira tratando de besarme.






lunes, 22 de diciembre de 2008

Otro día



Otro día más es la inmensidad que me libera,

Otro día más que suelo ver,

Otro día menos que veo sin salir,

Otro día más que me descubre alcoholizado,

Otro día más la lluvia nubla la despedida,

Otro día más tus ruedas marcan el final,

Otro día más la música retumba en tu boca,

Otro día menos para mi partida,

Otro día menos para mi suerte,

Otro día sin ganas de escapar,

Otro día sin días,

Otro día odiado por todos,

Otro día de locuras espantosas,

Otro día de colores amarillos,

Otro día esclavizado felizmente,

Otro día espero,

Otro cuerpo me habla,

Otro pucho muerto,

Otro puñal sin sangre,

Otro sin otro





domingo, 7 de diciembre de 2008

Gota de miel


Un leve zigzag de risita recorría nuestras bocas, era ese cuento que sólo escribimos ayer, ahí nos vimos, vos estabas allá y yo acá.


Busco consuelo mientras repentinamente frecuento mi ojo fijo en tu delicada esbeltez; desbrochando mí pecho y garganteando el alcohol siento algo que se desprende, es un suspiro, un suspiro estrangulado sobre mi panza.


Tu rodeada de flores y sonidos marcabas tu belleza mientras pitabas un cigarro, una pestaña se te cayó cuando me sentiste, sí solo una pestaña rodó por el aire fresco y lluvioso. Ahí repetimos el zigzag.


Sorprendido por la luz incandescente de tus recuerdos rompo el piso y me despliego en pasos lentos, sí pasos que encendían: ilusiones, cuentos, besos, miradas, revueltas, cachetes pálidos, rizos color café, abrazos, rebeldía, inocencia, carreras, música, plazas, colectivos y risas.


Fueron segundos congelados cuando aquellos pasos me apostaron frente a ti, sin agua en la garganta y con un apretón en le pecho le dije: “no soporto la distancia”, terminando la oración mi mejilla es azotada por sus cinco dedos tan vigorosamente que sentí mi derrumbe, continuamente al instante remonta su impalpable boca sobre mi oído y murmura:

“no me pidas que no te ame”.

Estalla


Enfurecido por todo mi cuerpo; mis venas del antebrazo ardían y parecían que respiraban por si solas. Mi cara totalmente sudada, planeaba el ataque, las gotas se suicidaban sobre la punta de mi nariz; atándome los cordones y abrazando con mi mano el bate con púas, me resuelvo arrojarme a esa pieza armada por mi fantasía.
De un puño silencioso abro la puerta saltando el primar mundo, (locura salio de mi boca); un lugar lleno de mundos, sí, mundos perfectos y totalmente podridos por los mocos-políticos, estaban por doquier; (arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda, en diagonal, cruzados, en frente, por detrás) meditando con mi alma espero que la ultima gota de sudor caiga para empezar a perforar, destruir, cortas, pisar, explotar, quemar, desgarrar, aplastar, patiar y besar esos mundos de caretas felices. Estoy contraído en giros totalmente violentos, matando mi ira y logrando la extinción de la locura. Esto no cesa y caigo en el cansancio áspero. Desbando mis brazos mientras me recuesto sobre uno de los murales, ahí quedo varado y pensando como concluir mí juego.
Un mundo se acerca, me mira y luego se va matando gente, de mis pantalones se ve el anillo de aquella granada que sin entender la tenia latiendo en mis manos. Solo fueron 5 segundos cuando la arroje al medio de mi esperanza (sin el anillo), mi cara con una sonrisa de angustia y dolor, procuró que esto fuese el final del juego. Los mundos sintieron mi furia, me miraron desde sus cómodos sillones mostrándome sus platos llenos de gente desgarrada por sus colmillos. Ahí quede dentro de sus miradas que tranquilamente se fueron desvaneciendo por la onda expansiva de aquella granada, logrando mi muerte (estalla el mundo).