miércoles, 5 de enero de 2011

El Magistrado de la Noche

Apago la luz y se escuchan ruidos, ruidos cerca de mí, como hormigas excavadoras de soledad.

Sobre un rincón otro ruido se acelera, creo pensar que un alacrán se sube a mi cama y coletea sobre mi rodilla.

El piso de parque se desprende en línea recta.

La luz agudiza el temor.

Ya casi las seis de la mañana con frio y escarcha en las pestañas.

Todo se sienta quieto pero siento ruido.

Ruidos a pocillos, ruidos a despidos, ruidos a inodoros, ruidos pequeños, ruidos a recuerdos.

Pelos sobre la almohada, sueños, medallas, pelotas, bicicletas, más memorias y más olvidos.

En un rato cerrare los ojos para volverlos a abrirlos como un ejercicio de la noche.

Cierra tu puerta, cierra siempre tu conciencia antes de esnifar sueños.

Acá ya los ruidos siguen ardiendo como los pájaros.

Ya es tarde, creo que dormiré una siesta larga después de almorzar.